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LA PESADILLA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

  • Foto del escritor: Oscar Alonso
    Oscar Alonso
  • 12 dic 2021
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 15 dic 2021

Una tragedia con trascendencia y diversas incógnitas


Redactor: Pierre Mejia Grados


Un 11 de septiembre del 2001 se produjo uno de los atentados más grandes de la historia: El atentado de las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC). A pocos meses de cumplir los 20 años de dicho ataque, ese día sigue siendo recordado por muchos como un día de desgracia, muerte, un día negro para Estados Unidos y para el mundo entero. Pero ¿Qué paso en realidad?

En un primer instante, se secuestrarían doce aviones, de los cuales once iban hacer estrellados en distintos edificios, sin embargo, se consideró una operación descabellada por la cantidad de edificios que se iba a atacar, por esa razón se redujo a 5: La Casa Blanca, representaba el poder ejecutivo; El Capitolio, el poder legislativo; El Pentágono, el poder militar; Las dos Torres Gemelas, la economía capitalista americana. ¿Y el quinto avión? No fue secuestrado ya que el piloto que lo iba a dirigir, Zacarias Moussaoui, fue detenido el 16 de agosto. El tormento empezaba alrededor de las 8:46 am, el vuelo 11 de American Airlines que viajaba de Boston a Los Ángeles golpea la torre norte del World Trade Center; luego, el reloj marca las 9:03 am y el vuelo 175 de United Airlines que tenía la misma ruta impacta la torre sur, no contento con ello, el caos sigue desprendiéndose, pues el vuelo 77 de American Airlines que viajaba de Dulles, Virginia a Los Ángeles golpea el edificio del Pentágono en Washington.


A las 9:59 am la torre sur del WTC se desploma en aproximadamente 10 segundos, cuatro minutos después, el vuelo 93 de United Airlines que viaja desde Newark, Nueva Jersey a San Francisco se estrella en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania; a las 10:28 am la torre norte cae como la seguridad estadounidense. El tiempo entre el primer ataque y el colapso de ambas torres es de 102 minutos. En todo ese lapso, dentro de las torres, algunos trabajadores se empezaban a tirar por la desesperación de las llamas; la gente que estaba alrededor corría para salvar su vida, se ponían a llorar, otros a rezar, la gran mayoría gritaba. Los puentes se encontraban repletos de gente, mientras que varios carros de bomberos, policías y ambulancias iban y venían para tratar de ayudar a los heridos, por otro lado, también había inconscientes que se detenían a ver lo que acontecía.


Peor que las tragedias de Shakespeare, el atentado del 11 de setiembre, aún asombra, aún se recuerda y, sobre todo, aún atemoriza que vuelva a ocurrir. Muchos inocentes fallecieron, personas que no tenían nada que ver con intereses políticos ni religiosos, pero, así es la vida o ¿no?, y la historia universal nos ha enseñado que las injusticias y la violencia siempre gana y que hasta en nuestra generación sigue vigente; así que el cambio y la seguridad solo depende de nosotros.


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